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viernes, 24 de septiembre de 2010

"Así en el fútbol como en las letras"

A un toque, sin rodeos, con profundidad, de lujo. Te pone de frente a la actualidad con un firme criterio full full independiente, lejos de conformismos oportunistas y de la crítica mediocre. En extraña analogía con su homólgo once en el mundo de la pelota, la revista de culto Barcelona, enamora a hinchas y detractores casi por igual. De alguna manera, se me ocurre, esa homogeneizada admiración de lectores habitués y ocasionales, la convierten en la caja de resonancia más cercana a la realidad. Clarín, La Nación, Página 12, Tiempo Argentino, Crónica, Popular, El Argentino, por una u otra vereda de la editorialización, caminan en la cornisa del descenso, a punto de caer.

martes, 21 de septiembre de 2010

Viejos son los trapos (decía mi abuela)

Dicen por ahí, en los medios masivos de comunicación - sobre todo en los programas paraoficialistas -, que el presente no es tiempo para blandos. Que es necesario tomar posición, que hay que jugarse. A mí me parece que muchas veces lo hacen no desde el compromiso ideológico sino desde una postura pendenciera relacionada a compromi$o$ corporativo$, tendientes a la polarización de ideas típica de estos tiempos en los que la discusión sobre los medios se ha abierto, y mucho (la Ley de Servicios Audiovisuales es materia pendiente de desarrollo en este espacio); tal vez mucho más de lo que desearon en un comienzo los principales actores. Desde este joven blog personal, que se expone ideológicamente sin que por eso haya tembleque de teclado, expreso mi apoyo a la lista del Frente de Unidad en las próximas elecciones de la UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires). Pueden leer la última declaración del Frente acá o haciendo click sobre el link a La Naranja de Prensa en este mismo espacio.


La lista – en la que confluyen trabajadores de prensa independientes y las agrupaciones Naranja de Prensa, Gremial de Prensa, la Violeta y el Colectivo de Prensa – está encabezada nada más y nada menos que por el gran Osvaldo Bayer, historiador y periodista, quien hace 50 años fue el secretario general del Sindicato de Prensa, embrión de la actual organización.
Al respecto, Bayer escribió una nota maravillosa donde cuenta de qué manera y por qué razones aceptó la propuesta de ser el ancho de espada en estas elecciones. La compartimos.

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LOS QUE LUCHAN, por Osvaldo Bayer (*)


La gran sorpresa. A los 83 años me tocan el timbre de “El Tugurio”, el querido sucucho donde vivo y donde hay sólo libros. Son jóvenes que me miran y sin rodeos me ofrecen participar de las próximas elecciones en nuestra organización de trabajadores de prensa. No puedo creerlo. Repaso mi memoria: hace justo medio siglo que fui secretario general del Sindicato de Prensa, como se llamaba antes nuestra entidad. Y les respondo: hay que darle paso a la juventud.
Pero no. Analía García me insiste: es verdad, me dice, queremos que encabeces nuestra lista.
Me miro al espejo: tal vez tenga que teñirme el pelo y cortarme la barba, me digo. Pero comienzo a recordar a los amigos que lo dieron todo por un poco más de dignidad en la información del pueblo y en la organización de los que se comunican con la sociedad. Se me aparece en el espejo aquel joven Emilio Jáuregui, asesinado en la calle por los sicarios pagos de siempre. ¡Cuántas ganas de dignificar la vida, el trabajo, lograr una verdadera democracia. Y ahí está sentado en el sillón de siempre de mi vieja biblioteca el mejor amigo de aquella época de luchas y sueños, Rodolfo Walsh, quien me viene a explicar porqué hay que construir las bases de la CGT de los Argentinos, Rodolfo, el mejor. El de los sueños y el coraje. El periodista por excelencia, el que informa, no el que desinforma.
Me miro al espejo y se me aparece de nuevo Emilio Jáuregui, sonriente como la última vez. Y me explica lo que debe ser periodismo y democracia. Un pibe, y ya en eso, increíble. Y Rodolfo Walsh me lleva a una villa y me pregunta: ¿informaste alguna vez de esto? Ante mi silencio, me dice casi a los gritos: ¿y qué estamos esperando?
Emilio Jáuregui, Rodolfo Walsh, me digo, tendrían que estar sus retratos en todas las redacciones argentinas. Querían que se informara sobre la verdad de nuestra sociedad, nada más que la verdad. Eso es todo lo que soñaban. Los mataron a balazos. Nuestra sociedad. La Argentina: “Ved en trono a la noble Igualdad. Libertad, Libertad, Libertad”.
No puedo negarme. Es un privilegio que gente joven lo tome del brazo a un viejo de bastón y lo ponga adelante. Sí, los voy a acompañar y les voy a hablar de mi experiencia, de los errores que cometimos, del paso lento pero firme que hay que tener para salir adelante y no repetir derrotas. Para que la información ayude a terminar con una sociedad violenta como la nuestra. Para informar y movilizar y terminar con nuestro grandes problemas: acabar para siempre con ese ominosa cifra del tres y medio por ciento de nuestros niños con hambre, ser capaces de dar un techo digno a todas las familias y acabar con las villas, y lograr una sociedad que tenga trabajo para todos. Esa debe ser la información. Llevar a primera página los problemas sociales y cómo resolverlos. El debate. Difundir ideas. El no a la corrupción, el no al poder omnímodo y la figuración. Avanzar con la opinión de todos ante las verdades demostradas.Rodolfo Walsh y Emilio Jáuregui me sonríen y me dicen: eso.
Vuelvo y a los jóvenes que han venido a ofrecerme a participar de su lista, les digo: acepto. Estaré con ustedes, con bastón, pastillas contra la tos y me teñiré las canas. Pero con toda la experiencia y el recuerdo del ejemplo de los que cayeron por una sociedad más justa.
Volveré a ser joven.

Imagen de Bayer: extraída de seniales.blogspot.com

jueves, 16 de septiembre de 2010

Como es, puede no llamarse

Un ejercicio que me gusta realizar a veces, sólo a veces, es el de buscar un título diferente al que lleva una nota ya publicada. Es eso, un simple ejercicio pseudo periodístico que podría llevar adelante cualquier persona que se lo proponga. Primero tiene que atraparte la nota, después debe surgir un eje que no desvíe el foco central y por último te tiene que gustar como queda. O sea, es un ejercicio altamente subjetivo que juega con otras subjetividades, la del autor de la nota y, en este caso, la de su interlocutor.
Ayer leí una entrevista al antropólogo francés Marc Augé publicada por el diario Tiempo Argentino – la tomé de la edición digital. El título es elocuente: “En el mundo entero estamos en una situación prerrevolucionaria”.
Es algo así como el corolario de un camino-pensamiento recorrido por Augé desde la primera pregunta. El “no-lugar” y su sentido de pertenencia o no, la abstracción del anonimato; de ahí a la globalización, algo que empezó como una abstracción pero que es bien concreto a partir de ideas y conceptos como el que el mismo antropólogo propone: “(…) Por primera vez el “mundo” se entiende por el planeta entero”. En esa inmensidad virtual de todos conectados se funda la desconexión de lo real (“los fantasmas”) dando lugar al “descentramiento”. Por esos intersticios de la “sobremodernidad” empieza a jugar su rol la sobreinformación sólo desde el punto de vista cuantitativo y como herramienta que el sistema se adosa para conseguir la “uniformidad de pensamiento”. Uniformidad, mediocridad, selectividad… “Falta fortalecer y proteger el espíritu crítico”, dice Augé. Indispensable entonces contar con la educación, la nueva utopía, habida cuenta del presente orden mundial y sus mandamases.
De esa manera nos va llevando hacia el título, una visión optimista en la que desemboca el anterior derrotero por obra y gracia del capitalismo, autor intelectual y material del último siglo de la humanidad: “(…) una sociedad compuesta por una oligarquía planetaria, una masa de consumidores y un grupo creciente de excluidos de todo, del poder, del saber y de la riqueza (…)”.
Durante toda la lectura me revoloteó el significado que la educación tiene en el desarrollo de una sociedad. Creo sin sonrojarme que ese es el eje principal de la entrelínea. Aunque en una oración sale a la luz con potencia feroz, hay un par de anclas que me lo preanunciaban: la impersonalidad del mundo uniculturizado, la carencia de visión crítica y la exclusión. La cadena de la no-educación o el lugar de la dominación de los pocos de siempre sobre el conjunto de individuos cada vez más individuos de un mundo no-lugar.
Todo esto precisamente cuando los estudiantes secundarios, los universitarios y los maestros marchan unidos para dignificar la educación pública, para dignificarse y para que les tomen más el pelo. Para que no nos tomen más el pelo. Precisamente en otro aniversario de La Noche de los Lápices.
Hete aquí el título por mí propuesto: “La educación es la única utopía que me parece razonable, factible, hoy y ahora”.
Fin del ejercicio.

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ENTREVISTA A MARC AUGÉ
“En el mundo entero estamos en una situación prerrevolucionaria”
El antropólogo francés que se hizo famoso por su concepto de los “no-lugares” advierte sobre los peligros de la existencia de una “oligarquía planetaria”, una masa de consumidores y un grupo creciente de excluidos. Por Bárbara Vignaux.

Marc Augé es de modales suaves, cálidos, pero de convicciones arraigadas. Director de estudios en la prestigiosa École des hautes études en sciences sociales (EHESS) de París, institución de la que fue presidente entre 1985 y 1995, tiene la modestia de reconocer que no sabe absolutamente nada de ciertos temas, incluso algunos relevantes en el debate político como son los organismos genéticamente modificados. Maneja el humor y la ironía de manera provocadora: “Los terroristas del mundo carecen de imaginación. Una bomba en un pueblito desconocido de cualquier provincia pondría en jaque a todos los servicios de inteligencia, ya que es imposible vigilar todos los pueblitos del planeta”, dispara, para luego escudarse en “igual no soy asesor técnico de Al Qaeda ¡No me hagas quedar mal!”.
Sus consejos, cuando acepta darlos, son sencillos y tienen sentido común. ¿Algún truco para volverse antropólogo? “Viajar, mirar, compenetrarse con el entorno”. No para. Ni bien bajó de Ezeiza, el mismo domingo visitó la Feria de Mataderos: “La gente baila para bailar, canta para cantar, es la primera vez que veo algo tan alegre y espontáneo en esta ciudad. Hay pocos turistas extranjeros, se ve popular, diría auténtico.” Una curiosidad digna de un especialista en etnología africana, como dice su CV. Su castellano, con un tinte de accent français, lo aprendió en varios viajes por Latinoamérica desde 1985, cuando encabezaba la EHESS y visitó la Argentina por primera vez. En ese momento, firmó un acuerdo con la Universidad de Buenos Aires que desembocó, en 1996, en la creación del Centro Franco-Argentino de Altos Estudios de la UBA. Hoy Augé confiesa su “fascinación” por América Latina, sus paisajes y su gente: “Este continente se caracteriza por su gran riqueza intelectual y un movimiento ofensivo, comparado con un continente europeo sumergido en sus problemas y mucho más a la defensiva.”

–Usted fue el creador del concepto de “no-lugares”. ¿Qué significa hoy día y por qué se ha vuelto una idea tan popular?
–Bueno, ¡este concepto se me ha escapado totalmente! Lo había creado para oponerlo a lo que se estudiaba tradicionalmente, el “lugar antropológico”, una forma de organización espacial que permite descifrar la realidad social. Por ejemplo, en Europa, no es casualidad que la ubicación central en los pueblos la tenga la iglesia y, cerca de ella, el cementerio. Cuando semejante lectura deja de ser posible, estamos frente a “no-lugares”: aeropuertos, autopistas, supermercados, hoteles de alguna cadena internacional. En general, se trata de sitios anónimos de paso y de consumo. Sin embargo empíricamente no existen no-lugares “puros”: no es lo mismo el aeropuerto de Ezeiza para mí, un turista, que para una persona que trabaja allá todos los días. Creo que este concepto se volvió popular, porque permitió nombrar un síntoma o un conjunto de síntomas, aunque no todo el mundo le otorgue exactamente el mismo sentido.

–¿Este concepto nace del cambio de escala que estamos experimentando?
–Así es: con la globalización, por primera vez el “mundo” se entiende por el planeta entero. Eso es el entorno humano hoy, aun para los indios del Amazonas. Este fenómeno va de la mano de lo que yo llamo “el descentramiento” del mundo, cuando las grandes ciudades se definen por sus relaciones con las otras grandes ciudades, sus redes de autopistas y aeropuertos. Paralelamente, los centros se vuelven sitios históricos para los turistas del mundo entero. Las grandes empresas, así como los barrios, quedan al margen de ellos. En lo cotidiano, este “descentramiento” se nota hasta en los cafés, donde las personas “comparten” un café hablando por sus celulares respectivos con fantasmas. De alguna manera, los más numerosos en las calles de una ciudad son los “fantasmas” que no se ven pero que hablan con los que sí se ven. Este descentramiento se da también en el hogar, donde la televisión y la computadora ocupan el espacio principal. Hablando de los griegos antiguos, el antropólogo francés Jean-Pierre Vernant distinguía las funciones de la Diosa del Hogar, llamada Hestia, y del Dios mensajero Hermes, a cargo de las relaciones con el mundo exterior. Hoy podríamos decir que Hermes está adentro de la casa.

–Otro aspecto de la “sobremodernidad” que usted describe es el exceso de información que brindan los medios. Paradójicamente, según su punto de vista, esto no genera una riqueza ni una calidad de opiniones.
–Es cierto, las mismas noticias preconstruidas circulan en los diarios gratis que se distribuyen en el subte, en la radio, la televisión, la prensa escrita tradicional e incluso en Internet. Hay una uniformización de la prensa y del pensamiento que antaño hubiésemos llamado “ideología dominante”. Hoy, este lenguaje no se estila más, ¡pero sigue funcionando bien! En Internet se ve una libertad sin formas, donde cada cual opina y eso produce una acumulación de mediocridades, comparable a una charla de café. Me llama mucho la atención la selección de las “grandes causas justas” en la supuesta “opinión internacional”. Para mí no son más que la intersección entre los grandes medios, las potencias económicas y los gobiernos. La selección de esta serie de indignaciones es selectiva, parcial y efímera. Se habla durante tres días de Irak, de Afganistán o de otros puntos “calientes” del planeta y después el tema desaparece. Falta fortalecer y proteger el espíritu crítico.

–¿Cómo se logra eso?
–Es un objetivo a largo plazo, pero la educación es la única utopía que me parece razonable, factible, hoy y ahora, en nuestro mundo. Yo soy un optimista teórico: creo en la fuerza de lo universal y en los ideales de las Luces. Pretender que se trata de ideales arcaicos, exclusivamente occidentales, me parece una enorme mentira. Al contrario, el tema del “respeto a las culturas” es una postura perezosa, un cliché ridículo. Lo que hace el culturalismo es elevar barreras infranqueables entre las culturas y encerrar a los seres humanos dentro de pequeños islotes. Para plantearlo en otros términos, todas las culturas se enfrentan con las mismas preguntas: las relaciones entre los sexos y las edades, las reglas de convivencia colectiva, la administración del poder; y en eso, todas las sociedades comparten un alcance universal. Las respuestas a estas preguntas, en cambio, son locales y variables. Y no hay que equiparar a todas las culturas pues las ideas de la igualdad de géneros o los derechos de los niños, por ejemplo, no son iguales en todas las sociedades.

–¿Es optimista a mediano plazo?
–Mira, trabajé con profetas en África, pero no soy un profeta. Sí, estamos en una situación prerrevolucionaria: una sociedad compuesta por una oligarquía planetaria, una masa de consumidores y un grupo creciente de excluidos de todo, del poder, del saber y de la riqueza. Creo que de ahora en adelante puede pasar cualquier cosa: una revolución planetaria, una toma de poder por las potencias financieras… ¿Quién sabe? Para los historiadores es más fácil que para los etnólogos: ¡ya saben el final de la historia! El sistema capitalista es muy eficaz, pero a la vez muy frágil, por lo menos en algunos de sus componentes. Me llamó la atención, por ejemplo, que después del atentado del 11 de septiembre de 2001, varias aerolíneas quebraran pues eso mostraba que no tenían la solidez financiera para resistir una baja de la demanda, aun transitoria. El sistema sólo funciona si uno sigue consumiendo. Imaginemos que un partido revolucionario llamase a un cese del consumo general – no un simple boicot contra tal o tal empresa – durante un mes: el sistema fracasaría. Para ser franco, no sé si eso sería deseable, ya que hemos aprendido a desconfiar de las revoluciones culturales. Pero da para pensar.

Extraído de: http://tiempo.elargentino.com/notas/mundo-entero-estamos-una-situacion-prerrevolucionaria%C2%A0

sábado, 11 de septiembre de 2010

Maestros universales

“m. y f. Persona que enseña un arte, una ciencia, o un oficio, especialmente la que imparte el primer ciclo de enseñanza, o tiene título para hacerlo /// Persona muy diestra o con profundos conocimientos en alguna materia /// Persona que ha adquirido una gran sabiduría o experiencia en una materia…” (del Diccionario de la lengua española 2005 Espasa-Calpe)

El significado de las palabras se ha vuelto un antojo de la dialéctica en tanto se desarrolla la sociedad. Un significado rápidamente infiere una imagen, adquiriendo ésta el rol de sinónimo. Una concepción material de lo que se habla. La imaginación.
Maestro es una de esas palabras que llevan a elevar de categoría a cualquiera. Decir que el calificativo es un despropósito o no es justo pasa a convertirse en una cuestión de subjetividad construida individualmente a partir de diversos factores, ligados conceptualmente a las acepciones que el diccionario o “mataburros” aplica a lo que es un maestro.
En ese sentido, fueron varios los maestros que ayudaron a mi formación en la primaria. Después, en la secundaria, en el conservatorio, en la universidad o en el terciario tuve profesores, y unos cuantos, también fueron maestros.
En mi diccionario personal, un maestro es quien con su propio estilo, personalidad, metodología y capacidad, entre otras cualidades, pasa a ser un referente de su destreza y la trasciende, deja huella, se convierte en algo más que una persona en su materia; un maestro es luz, esperanza, al maestro se lo quiere copiar, al maestro se lo quiere.

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Los maestros, no sé bien desde cuando, tienen mala prensa. O al menos un sector de la política y los medios tienden a hacernos creer que los maestros sólo deben enseñar. Son una especie de deidad que capea toda desavenencia de la “vida ordinaria” (la vida ajena) y ocupa el exclusivo sitial de impartir educación a nuestros hijos. Para este grupo, un maestro es su vocación, el juramento, la tiza y el pizarrón… y ahora las netbooks.
Es con esa concepción que a los maestros les está vedado reclamar aumento de salario, mejor jubilación, mejores condiciones laborales, e incluso la participación directa en la elaboración de los planes de estudio. Mucho menos involucrarse en la juvenillia estudiantil que pide a gritos mejores condiciones edilicias.
Tuve la fortuna de crecer entre seños y un profe que no apuntaban los ojos a sus respectivos ombligos. Ellos creían y sé que aún creen que la comunidad educativa son los educadores, los alumnos, ex alumnos, los padres, más todo cuanto puedan construir en tanto relaciones.
La vida cambió mucho y en el presente la escuela empieza prácticamente a los dos años en los jardines maternales. Este dato, que no es menor, requiere que algún lector/a amig@ transite los caminos de un estudio sociológico profundo y lo comparta. Las condiciones económicas, las políticas evidentemente erróneas en materia social, sanitaria y educativa y la fuerte raigambre patriarcal sobre la que se levantó el edifico de nuestra familia han contribuido al dibujo decadente de lo que nos toca.
La pelea, pienso, es por rediseñar modelos educativos en el que se encuentre comprometida la tan mentada comunidad educativa. Porque en casa también está la escuela y me encantaría que la escuela sea una extensión de nuestras casas. Alguna vez lo sentí así, obra y gracia de  mis maestros. ¡Gracias Alicia, Norma, Anita, Liliana, Rudy! ¡Gracias maestros! ¡Felíz día!

Imagen: http://comunicartepic.blogspot.com

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Les dejo este videíto desde youtube y abajo la letra; un tema de otro maestro, León Gieco, desde el álbum “Por favor, perdón y gracias”. Se llama “Encuentros” y es un homenaje a los maestros alfabetizadores. Hay una frase muy pero muy linda: “no tiene edad la escuela”.

Encuentros
Chispa de luz en los ojos
veo quien soy junto a otros
No tiene edad la escuela
hoy dibujé mi nombre en letras
Mirame ya, nombrame ahora
miedo no hay, ya no me toca
Puedo sentir que queda afuera
como un milagro la vergüenza
Voy a leer un cuento viejo
que escondí por mucho tiempo
Imaginé por los dibujos
era de adas, era de brujos
Migas de pan, camino largo
se las comió un día encantado
Renacerán sueños más lindos
entre amor, entre los hijos
Felicidad al encontrarte
algo de mi voy a contarte
acumulé más palabras
noche oscura, que aclara
Chispa de luz, en mi vergüenza
vos me enseñas, nombres y letras
con tu llave colorida
abro la puerta a la alegría.

Actualización doctrinaria del Himno a Sarmiento


Autor: un creativo desconocido

domingo, 5 de septiembre de 2010

Dos pares de bolas para frailes diferentes

Hace poco recibí la siguiente poesía a través de un mail:

Déjame dormir, mamá

Hijo mío, por favor, de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá, que no hace ninguna falta.
Hijo mío, por favor, levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá, que no hace falta ninguna.
Hijo mío, por favor, que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas un rato más aproveche..
Hijo mío, por favor, que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto porque no me da la gana!
Hijo mío, por favor, que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá, no pasa nada si falto.
Hijo mío, por favor, que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme me supone mucho esfuerzo.
Hijo mío, por favor, van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca me ha importado el qué dirán.
Hijo mío, por favor, ¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame, que no me va pasar nada.
Hijo mío, por favor, que ya has dormido en exceso...
Déjame, mamá, que soy diputado del Congreso
y si falto a las sesiones ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito acudir cuando se vota,
que los diputados somos ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía, yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso, de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder, ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto, cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido. ¡Déjame, mamá, que duerma!
Bueno, te dejo, hijo mío. Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés que produce el Parlamento!

“Fray Junípero (1713-1784), religioso franciscano español”, decía en el renglón de autoría. El sarcasmo que lo inundaba y el desenlace de la historia contenida me arrancaron una carcajada. Después vino todo eso de la valoración que uno hace a partir de la consubstanciación con el mensaje. El toque distintivo pasa porque inspirado en el siglo XVII, pensás en la vigencia de esas prácticas. “Y sí, siempre fue igual; ¡cómo se me ocurre que podemos cambiar una historia varias veces centenaria!”.
Pero en mi caso, después de todo eso, siempre busco algo sobre el autor o los autores. En esta oportunidad no fui más allá de la comodidad de “guglear” su nombre. Me quedé con las reseñas biográficas de 4 páginas tras un mini proceso de selección, y terminé sorprendiéndome.
Resulta ser que el escrito no es de Fray Junípero. El susodicho perteneció a la orden de San Francisco de Asís, lo que en mi acervo sugiere respeto por una historia alejada de la rigidez estructural y tradicional de la iglesia dogmática. Sintéticamente se puede decir de Junípero que: fundó misiones donde los pueblos originarios de las Américas encontraron más amistad que traición; su dura actitud frente a las autoridades militares, “en defensa de los indígenas de los territorios conquistados, le llevaría a enfrentarse con todos los comandantes militares que trató”; en 1934 arrancó la beatificación del Fray y recién en el ‘85 fue declarado venerable.
¿A dónde va el autor del blog con esta cháchara? Tranquil@s. Creo que no perdí el hilo conductor de esta reflexión.

Dilación: En el siglo XVI un anónimo escribió una serie de hechos y “milagros” de San Francisco de Asís y sus muchachos. La antología se conoció como “Las Florecillas de San Francisco”. En una de las páginas visitadas para hacerme una idea de Fray Junípero, encontré otras florecillas, las de su vida, que no forman parte de las "Florecillas de San Francisco". Elegí la siguiente:

“Capítulo IV: Cómo fray Junípero daba a los pobres cuanto podía por amor de Dios
“Era tanta la piedad y compasión de fray Junípero para con los pobres, que cuando veía alguno mal vestido o desnudo, inmediatamente se quitaba la túnica o la capilla del hábito y se la daba; así es que el Guardián le mandó por santa obediencia que no diese a ninguno toda la túnica, ni parte del hábito.
“Sucedió de allí a pocos días que encontró un pobre casi desnudo, el cual le pidió limosna por amor de Dios, y él le dijo con mucha compasión:
“- No tengo nada que pueda darte si no es la túnica, y me ha mandado el Superior que no la dé a nadie, ni parte del hábito; pero si tú me la quitas de encima, yo no te lo impido.
“No lo dijo a un sordo, pues en un instante se la quitó el pobre y se marchó con ella, dejando despojado a fray Junípero. Cuando éste volvió al convento, le preguntaron por la túnica, y respondió:
“- Una buena persona me la quitó de encima y se fue con ella.
“Crecía en él la virtud de la misericordia, y no se contentaba con dar la túnica, sino que cuanto le venía a las manos, libros, ornamentos, mantos, todo lo daba a los pobres. Por eso los frailes no dejaban las cosas en público, porque fray Junípero lo daba todo por amor y alabanza de Dios” (…) Fin de dilación.

El verdadero autor de la poesía que está al principio, se llama José Aguilar Jurado. Curiosamente se trata de otro fraile. Es que su seudónimo es Fray Josepho. Al parecer, Jurado está en las famosas antípodas de Junípero. Según los textos relacionados a este filólogo, medievalista, poeta, humorista, periodista y educador también español, es un fascistoide. Así, lisa y llanamente. Sugiero visitar las webs de referencia para ampliar percepciones por sus propios medios.
Y llegamos al intríngulis de este post. El prejuicio. El autor de la poesía que tanto me gustó, un tipo que transita, ya no por otra vereda a las de mis ideas, sino por otra calle, carga su pluma – tal vez – con las tintas de la añoranza por un régimen escondido en ciertas mentes calzadas con botas.
Esta comunión indeseada tiene su lógica. Suele existir coincidencia generalizada en los reclamos que una sociedad tiene para su dirigencia política: pobreza, inflación, desempleo, precarización laboral y de la vida. Esto, creo yo, escapa a si tu posición es “oficial” u “opositora”. En ese límite juega la intensidad de la voz alzada.
El punto es por dónde está la salida al problema. Los métodos que nos damos, qué proponemos y defendemos y cómo defendemos lo que proponemos es lo que termina por descubrir la carta ideológica. Estar de acuerdo en que los legisladores, y por extensión la clase dirigente, tienen probadas y sobradas condiciones rastreras, camaleónicas, corruptas, irresponsables e inmorales no implica que conjuguemos el mismo verbo para el recambio. Mas luego existen muchos otros cuestionamientos al sistema, a sus instituciones y sus actores. Allí juegan finamente los escribas del autoritarismo, como infiltrándose y forzando coincidencias. Resulta importante delimitar a tiempo y con claridad estas coincidencias superficiales. No es un tema menor aunque se trate apenas de un sencillo blog.

Sitios visitados
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/serra.htm
Tomada de http://www.franciscanos.org/florecillas/frayjunipero.htm: "San Francisco de Asís. Sus escritos. Las Florecillas..." Juan R. de Legísima y Lino Gómez Canedo. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC 4), Madrid, 1971 (5ª ed.), págs. 206-221
http://www.fundacionserra.com/fray.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Aguilar_Jurado
http://argentinidad.org.ar/dejame-dormir-mama
http://www.libertaddigital.com/opinion/jose-aguilar-jurado/a-mi-no-me-tuteen-por-favor-52728/
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