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martes, 19 de mayo de 2009

Sin título


Hay cosas que sería mejor olvidar, o no, sé que no. Bah, no sé. A esta altura, la memoria me juega malas pasadas y una neblina de dolor deja en orsai ciertos instantes que tal vez no debiera recordar porque cada flash es un grito, cada nombre un dolor, cada pregunta interior un vacío, una ausencia, cada... qué se yo. Todo es una queja. Contra uno, contra la vida, contra las elecciones tomadas, las no tomadas, contra todo. A esta altura de la vida todo lo cuestiono, todo lo discuto. En realidad lo hice siempre. Sólo que ahora hablo y nada más.
En este momento, por ejemplo, quisiera saber por qué estoy así, opaco, melanco diría. Debe ser esta ventana que resulta un cine vivo trayéndome aquello, o esas sierras que se ven violáceas pero que esconden un corazón de minerales grises, rosados y blancos. Leo me contó que subiendo por la ruta asfaltada que conduce a la cumbre, se ven esas venas de mica, feldespato y cuarzo. “Porque volaron pedazos de las sierras para abrir el camino, entonces se pueden ver las vetas”, me decía entusiasmado la última vez que vino a visitarme con Bárbara y los chicos. Será el bosque con sus pájaros y el sonido del arroyo. En el verano lechuzas, horneros, jilgueros, copetes, teros, zorzales, pájaros carpinteros y más bichos de esos, me despiertan a las seis de la mañana puntual. Y le dan parejo todo el santo día hasta las siete u ocho de la noche, cuando todavía, acá, el sol retoza con el ripio del camino.
El arroyito a veces es un hilo de agua por la sequía. “Porque es de vertiente natural, entonces, imaginate, el calor seca hasta la lava de las mismísimas entrañas”, exageraba Sergio la última vez que estuvo acá con Ceci y los chicos. Yo digo que ese sonido - porque no es ruido ¡ojo! - digo que ese sonido es un vehículo de armonía, de paz, que despertó un vicio en mí, aunque mas bien es una reminiscencia que, se me ocurre, traigo de mi viejo.
Ahora que estoy más inofensivo puedo escuchar música, entonces pongo el viejo casette, naranja de etiqueta y amarillento por el tiempo, de Operas Instrumentales que compramos con mi viejo cuando nos fuimos por última vez de vacaciones toda la familia, al sur. Tengo ese casette y varios discos de vinilo porque ahí estoy yo. Acá, todos escuchan discos compactos o cidis. Pero son unos burros. No saben que la tecnología digital es un robot de unos y ceros y se dibuja en líneas rectas quebradas, que representan la frecuencia. Quiere decir que en el medio, en esos intervalos que se calculan con límites infinitesimales que a veces no tienen solución en el campo de los números reales, hay información que se pierde, por lo tanto es música que no suena, un do, un bemol o un acorde que no están. Es algo que está faltando, es imperceptible al oído humano, lo sé, pero también sé que no está. Y si no está, falta.
En cambio, el vinilo y la cinta magnética son analógicas, se representan con una sinusoide, con una ondulación que es agradable hasta para la vista, porque es un sube y baja continuo, sin fisuras, sin blancos, sin la brusquedad de un quiebre, un camino ondulado como la historia, que tiene quiebres, sí, pero simbólicos y como consecuencia de algo que viene pasando, que te da un tiempo, te avisa, es información que está y sólo hay que saber buscarla. La cosa es que no se pierde esa información. “¿Pero el ruido de fondo es imbancable?”, me dijo Ale la última vez que vino a visitarme sola. Para mí es como el arroyito, le dije. “Además, como limpio los discos todos los días, esa fritura se vuelve casi imperceptible”.
La cosa es que en el casette tengo La Traviata, I Pagliacci, Nabucco, Guillermo Tell, “música nene, música”, diría mi viejo. Y con eso vuelo. Pero vuelo vuelo. Lejos. Me voy de verdad, me abstraigo, nada existe, a nadie veo, vuelo. En esas notas, en ese arroyito que aporta su canto entre el silencio de pieza y pieza, estoy hoy, creo. Es una distracción que fabriqué para pasarla mejor, porque sino pienso mucho. Mi cabeza tiene el mal tino de escabullirse por letargos hacia una vida que no guardaba tranquilidad, en la que todos los pueblos eran nuestros pueblos, cada calle era la nuestra, y todas las personas un ejército de desconocidos.
Depende el día, el payaso italiano de Leoncavallo, tiene atmósferas opresivas que colocan delante de esta ventana un lánguido paisaje no revelador, cargado de ausencias, de huellas que volví invisibles pero no, están ahí, están en mí y pegan sin pudor, con insistencia. Algún intermezzo andante me devuelve el aire. Pero ellos siguen ahí, ahora en la sierra, bajando apurados, corriendo hacia acá, siguiendo el arroyo, cruzando el bosque. Me traen agua, agua de vertiente natural, fresca, de la tierra misma. El agua que dejé de tomar.
Cuando se apaga el timbal, cuando se duermen los violoncelos - que imagino no serán otros que stradivarius - abro los ojos sin despertar. Y la busco.
Ya que estás en el viaje, viajá, me digo. Entonces, en la curva impronunciada donde termina el bosque y el camino se vuelve asfalto, en el puente sobre el hilo de agua que frente a mí es caudaloso y con saltos, debajo de los árboles que se cruzan de brazos porque la civilización se aproxima y la ruta los conduce, allí, en un barranco aislado, allí se sienta y espera ella.
Me acerco despacio para no interrumpir su silencio, para que no se vaya otra vez, y pienso “sos la marca indeleble, mi vida perdida pero no, el milagro que me sacó de allá, que me salvó sin preguntar si quería salvarme”. Y aunque el amor me la devuelva de vez en cuando y nos encontremos hurtándole al tiempo los espacios, como haciendo justicia por nosotros mismos, equivocando nuevamente la elección, espero afanoso ese soplo, con el latido a mil, como sé que no es bueno para mí.
Me acerco y me voy lejos. La veo corriendo, la veo morocha como era, la siento abrazándome, conteniéndome, subiéndose en mí, la escucho agitarse, gemir, gritar, confundida en el deseo estéril de liberarse en espíritu y en materia, de abandonar la lucha que hizo propia. La veo partir y perderse.
La busco, pero ellos la encuentran antes que yo. Más tarde en el avión me cuentan - porque saben que esas cosas no hacen bien - que se defendió hundida en una enajenación suprema a todas las demencias que nos visitaron por entonces, y en la que vivíamos sin saberlo hasta que la película se hacía realidad y el rigor de ésta nos sometía. “Pateé la puerta, entré, y ella me miró. Mientras se metía la pastillita en la boca le disparó al pibe que tenía al lado”, cuenta el Señor bípedo mientras me encadena. “Mis hombres se acercaron al chico, que estaba vivo, pero ninguno de esos maricones tuvo las pelotas de sacrificarlo. Lo hice yo mismo”. Una máscara lasciva ocupa su cara tan lentamente como el aceite que me penetra. “Nunca me hablaste de un hijo…”, pienso mientras el viento se violenta en mi cara.
Y cuando entendí el laberinto de aquél infierno, el mundo daba vueltas y las últimas aguas que tragué en mi vida apagaron las llamas.

Abro los ojos. Sigo frente a la ventana que ahora tiene un telón azul sin sal, tal y como recuerdo al horizonte nocturno de Cabo San Antonio. No se escuchan los pájaros, reemplazados por una cadencia ventosa de frondosidad orquestal. Aquí el viento es suave, permanente como la brisa marina que refrescaba la cabaña del pescador, en las noches posteriores al rescate. Las sierras se recortan más oscuras sobre la oscuridad profunda de la noche misma. Sólo se dejan ver las luces de las casas que duermen su vida en las laderas. Y yo acá, esperando por mis hijos, mis nietos, mi mujer.

2005

Publicado en “Avatares III, cuentos y poemas”. Antología del taller coordinado por Marta Mutti, Dunken, Buenos Aires, 2005. ISBN 987-02-1549-1

Esperas


Domingo. Detrás de las cortinas hay un presagio escondido entre el jardín de invierno y el ventanal. El día está plomizo, frío, húmedo; un domingo casi perfecto. Hay silencio. Silencio adentro y afuera del departamento. Hay vacío de palabras con Elizabeth.
Una llovizna apenas perceptible escribe sobre el vidrio que es mejor esperar en casa, mejor no salir. Tomo un amargo y miro el ventanal, los techos, las piezas a medio hacer, las parras de uva, la punta de la parroquia.
Esta planta alta tiene eso: una vista. Una vista que me recuerda a La Paz desde el Alto, cuando aquella última escala del viaje a Santa Cruz de la Sierra.
Elizabeth me observa. Yo la percibo. “¿Qué pasa con el mate?”, pregunta para saber dónde estoy parado.
-¡Uy!...
-¿No vas a decirme que pensás?
Sonrío. A ella el mate le gusta dulce: una cucharada al ras de las chiquitas.
-Estaba escuchando al lavarropas. Parece lluvia.
-Está bien, no me cuentes.
-No… sí… vos sabés… lo de Gloria…
-¿Y qué pensabas?
-No pensaba. Me preguntaba. Digo, lo que siento, lo que sentimos ahora, ¿será lo mismo que sintieron, por ejemplo, mi nono o tu abuela?
-¡¿Qué?!
Sonrío sin sonreír. Le clavo mis ojos cargados. Suelto una mueca.
-Claro, ¿qué les pasa o qué les pasaba cuando se les iba alguien cercano? ¿Será esto que siento ahora? En eso andaba. Y pensaba en cómo describirlo porque sabía que ibas a preguntar. Aún así, no sé definirlo.
Elizabeth se levanta a buscar azúcar. “Siempre justito vos”, se fastidia desde la cocina.
-¿Qué decís?
-El azúcar. Siempre justa. Siempre me hacés levantar.
Después vuelve y me toma las manos, me regala su ser comprensivo. Su silencio reclama.
- Es algo acá - digo mirando la pared y tocándome el estómago -, algo acá. De repente caigo en que no es una cuestión de edad. Y te miro ir y venir, y miro a los chicos y los imagino en veinte años y digo puta, ¿tiene que pasar esto o aquello para repensar el camino? Viste, Gloria tiene mi edad y estamos acá, esperando ese llamado. Es esa maldita espera. ¿Y hay milagros, habrá habido alguna vez un milagro? Darwin, el Big Bang, Dios, quién, qué,  no sé. El año pasado fue Ariel. No pude seguir, no me dio el alma. Cuando recuerdo lloro a escondidas. Ahora no me da para llorar. Vos lo sabés y yo lo sé; nos callamos pero los dos esperamos. Todos esperan, todos hablan de su risa, de su bondad, de que “ni esto de tristeza tenía, mirá”. Todo se conjuga en pasado a pesar de que nada todavía haya sido. Gloria tiene mi edad, qué querés que haga.
-Que pienses en mí, en los chicos. Hasta ahora hablaste de vos.
-Hablo de mí porque pienso en vos, en los chicos, porque quiero que estén bien y todo eso… que nos les falta nada, que…
-Faltás vos.
Elizabeth se acerca despacio y aprieta mis manos, apoya los pechos en la mesa y me besa con los ojos cerrados. Todavía somos románticos. Aunque no me corte el pelo por años o no me afeite por meses; unque no conservemos las figuras del comienzo, aunque ella esté, a veces, muuuuy de entrecasa. Aunque los “aunques” ganen espacio, somos románticos.
Lizbeth es suave de palabras, de piel, de espíritu.
-Faltás vos. Siempre faltás vos Francisco. Y lo sabés.
El agua está tibia y el mate lavado. En la radio suena "Buenos Aires, hora cero". Empezó a llover con fuerza. El mediodía pasó. Ya es un perfecto domingo.
-Voy a sacar la ropa de la soga. Vos prepará el cuartito y prendé la estufa para que se seque algo.
Y pensaba en el miedo, en Ariel, en Gloria, en los viejos, en lo que dijo Elizabeth. Pensaba en que ahora tenía que poner a lavar ropa clara. “La ropa clara separada de la de color; primero la de los chicos, después la nuestra”. El frío es más penetrante y la lluvia se intensifica, parece una ráfaga. Timbre.
-¡Mi amor, timbre!
-¡Es el teléfono Fran!
Ya está, ropa a salvo de las goteras. Liz está parada mirando el teléfono que recién dejó.
-¿Todo bien?
No responde. Camina hacia mí. Me saca la ropa pesada de humedad y la pone sobre la mesa. Me abraza. La abrazo, sin más.

2007

El gol de oro


El sol otoñal encendía verdes con furia y un suave soplido de calidez expandía magia a través del aire. El Pibe dejó la bolsa negra que traía a cuestas, saltó la reja petisa que custodia al césped de la plaza y se acercó, desafiante, a la regadera. Buscó afanosamente descifrar el enigma por el cual el agua se desparramaba en todas las direcciones. Pensó unos segundos, pero el Pibe no estaba para eso. Un rato con la cabeza gacha eternizó la escena hasta que por fin rompió el cuadro. Extendió los brazos y comenzó a bailar como Jim Morrison. Lo contemplé en la sorpresa. ¿Dónde lo había visto?; es muy chico; tal vez de algún hermano; tal vez de alguna noche tramposa de hogar; tal vez así porque sí, de la nada, tal y como se apareció. Danzó en su mundo bajo aquella porción de lluvia.
Más allá, cerca de los juegos, otros pibes pateaban una pelota rara. Simulando desinterés, caminó hacia la improvisada cancha. Miró y no miró.
-Pan, queso, pan, queso...
Se preguntaba por qué ese color para una pelota.
-Pan, queso, pan, queso...
Estaba atraído por dorado que cortaba al viento. "Pan, queso, pan, queso..." y algo de la infancia que aún no lo dejaba se le aparecía: mamá, papá, la bicicleta del vecino, la noche, la luz de una ambulancia, la de un patrullero, basura, un tren, un vagón abandonado, vías, la autopista, basura, maderas, frutas podridas, comida de ayer, más basura, barro, arroz, sopa, la cama sin colchón, un pozo, chapas, trajes caros, corbatas de seda, plata, monedas, sopa, arroz, bonos, cajas con comida, gente caminando, más basura, la plaza. La pelota dorada.-¡Dale nene, dame la pelota!- le gritó uno de los chicos vestido con la camiseta de un equipo de fútbol europeo.
El miró la pelota a sus pies, y miró a quien creía su dueño. Volvió su cara de abandono a la pelota. Se agachó para tomarla con las manos sucias y tajeadas, de uñas comidas hasta la piel. La contempló. Casi se reflejaba en ella. Estaba nueva.
-¿Puedo jugar?- preguntó poco convencido.
-¡No!- escuchó secamente de aquella boquita reseca- ... y dame la pelota.
El Pibe la entregó y se quedó petrificado. Vio, con ojos nublados, como se alejaba esa camiseta. Quitándose el flequillo de la frente giró y volvió hacia la regadera. Iba dándole chanfles al aire y a las hojas que cubrían una buena parte de los jardines de la plaza Arenales. Otra vez la película: la pelota, el pelo rubio del chico, la camiseta violeta, la camiseta argentina, las calles del barrio, un colegio, una iglesia, una limosna, el agua, un pancho, "pan, queso, pan, queso...", el color amarillo, el ocre, el dorado, los árboles sin hojas, la plaza, la pelota dorada...
-La pelota dorada…
Frenó de golpe. Exagerando el gesto, el Pibe dejó un pie en el aire y mostrando la espontaneidad de una idea fue hasta la bolsa negra que traía consigo. De allí sacó una más pequeña, transparente. Comenzó a recoger las hojas amarillas y ocre, frágiles y crujientes. Caminó, trotó, corrió. Lanzó la bolsa inflada de hojas hacia el cielo. Acompañó el descenso con la mirada firme sobre ese objeto redondo y dorado, que se acercaba como trazando un haz en el limpio celeste porteño. Infló el pecho y la nueva pelota reposó. La impulsó con un movimiento del hombro derecho, la capturó con el muslo izquierdo y avanzó al ritmo del jueguito con el empeine zurdo.
La gente que cruzaba se paró para ver al Pibe. Relataba su partido y gambeteaba todo a paso frenético. Un árbol, un abuelo, un auto a control remoto. Le tiró caños a los bancos, la tocaba por un costado y la iba a buscar por el otro de los carros pochocleros... y siempre la bolsa de oro en el aire. Encaró al monumento -en el medio de la plaza- y le hizo un sombrero. La buscó a espaldas del prócer, la sostuvo con su pie prodigioso.
Me vio.
Un par de frondosos árboles a mi lado le regalaron un arco. Comprendí el lenguaje de sus ojos, supe el final de la jugada. Estábamos en el mismo juego. Lo miré, agazapado. El Pibe se acercó provocador, hamacándose. La pelota iba de pie a pie sin tocar el piso. Pasó la zurda, pasó la diestra. Yo elegí un lado, él eligió el otro. Compré el buzón. Remató y estalló la bolsa. Levantó los brazos, gritó ¡goooolll! detrás de la cortina dorada y crujiente. Sonreía, sobrador, con las manos en la cintura.
-¿Cómo te llamas?- pregunté hincándome y apoyando mi mano sobre su hombro.-Diego- dijo con un quemeimporta.Miré la nada y se tiñó con la brillantez furiosa del verde. Un suave soplido de calidez se expandió entre nosotros. Llevaba magia.

2002

Publicado en “Avatares III, cuentos y poemas”. Antología del taller coordinado por Marta Mutti, Dunken, Buenos Aires, 2005. ISBN 987-02-1549-1

Camila



2004

Publicado en revista “avAtares, apuntes literarios y algo más”, publicación de carácter independiente y primer Anuario de Letras del Partido de General San Martín. Año II, agosto 2005.

http://www.avataresletras.com.ar/numero2/antologia2.htm#ferrante

lunes, 18 de mayo de 2009

Abajo


Sentado, comulgo el espíritu de Miljkovic.
Sin desear su final lo deseo
no desespero en la espera
pero me ceba el ansia
la muerte de esta planicie.
Un supremo esfuerzo del más
la contención de quien sabe quién.
Otras almas se amuran contra hoy.
Hedor estiertólico de los hipócritas
panfletos humanso de simulación.
Ira que aflora en licencia
vicio de lacerar instantes impolutos
de marginar la conciencia beata
de hundir impiadosamente un todo
de llorar cuando el alba se adelanta.
Dolencia karmática del alma
fusión de querer lo que no fue
con un ahora que puede ser
y frena en flotantes secuencias
ante el transcurrir del deseo.
Me alumbra la letra de Branko
con perdón de la isolente soberbia
es escudo al augurio enemigo
el advenimiento superfluo
defensa reflejo de momentos sombríos.


2005

Publicado en “Avatares III, cuentos y poemas”. Antología del taller coordinado por Marta Mutti, Dunken, Buenos Aires, 2005. ISBN 987-02-1549-1

Las agujas y las hojas


Como el sol en ese edificio
que rapido lo pasa
no me puedo esconder
no me da tiempo y me alcanza.


Y se va la vida
veloz como en aquellos brazos dorados
es que no veo nada nuevo
las agujas y las hojas ganan



2005

 
 
 

lunes, 4 de mayo de 2009

“Ojalá encontremos una solución entre todos porque sino la gente va a venir por nosotros”



Mientras definen la lista, los voceros sanmartinenses de Graciela Camaño muestran los ejes por donde pasa la campaña hacia junio. A pesar de alejarse de la contienda electoral, el discurso de uno de los principales operadores de la presidenta del PJ, no termina de sacarse el aderezo proselitista. El dengue y un fuerte posicionamiento para enfrentar la inseguridad son las vedettes de una charla con clima propio.

Afuera, en la esquina del edificio de Rivadavia 3757, había movilización y corte de calle. La Corriente Clasista y Combativa, agrupaciones obreras y partidos de izquierda manifestaban por la absolución del dirigente Ramón Bogado, a la vez coordinador de la Comisión Interna de los trabajadores de Terrabusi-Kraft, justamente por un corte en Panamericana, durante 2008. La noche anterior al encuentro un menor de 14 años había terminado con la vida de Daniel Capistro, empleado de la firma Andreani, de seis balazos. La respuesta de los vecinos en Valentín Alsina había sido la violencia: un fiscal, un comisario y el secretario de seguridad del municipio de Lanús duramente golpeados por ellos.

A Guillermo Hamm, referente del Frente Justicialista para la Victoria y hombre de Graciela Camaño, estas cosas no le son ajenas. La charla con PLAN B estaría entonces impregnada por una sensación de urgencia y necesidad en tener el control de la cosa pública por parte de un poder político que, a los ojos de Hamm, está debilitado. “La gente está entrando en una anarquía que no sirve a nadie. Entonces es importante dejar un poquito el tema eleccionario y empezar a trabajar para la gente”.
Pero el proceso eleccionario está en marcha y, aunque cruzado por dengue, inseguridad y despidos, no deja de tener parte de la atención de la opinión pública. “El adelantamiento en sí es un tema nacional. Ellos decidieron que sea así, los que están arriba. Nosotros tenemos que acatar las decisiones. Por más que tengamos opinión, no se impide nada”.
-¿La opinión de ustedes llega?
-No sé si llega. Nosotros no estamos preparados pero tenemos que empezar a armar y no queda otra. Como bien dijo nuestra conductora (por Camaño) vamos a combatir el tema del dengue en vez de jugar a la campaña política. Me parece más productivo para la gente. La gente ya está cansada de elecciones, de cosas raras como lo que pasó anoche en el tema de la seguridad.

-¿Cómo está trabajando el Frente en ese sentido?
-Estamos trabajando para la gente, trabajamos en silencio haciendo cosas todo el día sin parar, tratando de solucionar problemas y no pensamos en el tema eleccionario. No es el momento para preocuparnos tanto por una elección cuando el país está en llamas en un montón de cuestiones, como el dengue, la inseguridad que está muy, muy latente… y la gente está cansada de todo esto. ¿De qué vale que yo me esmere en el tema eleccionario si estamos con miles y miles de problemas en el país? Entonces lo que tenemos que hacer es buscarle la vuelta y las soluciones hacia el pueblo, porque en realidad es quien nos vota y quien nos paga el sueldo.

-En su descripción se percibe la urgencia por reflejar los temas teóricamente preponderantes. Entonces ¿cómo manejan ustedes el discurso sin voz ni voto sobre la línea que bajan de arriba?
-Con el tema de la crisis mundial no se está en condiciones de soportar otros tres mese más para llegar a una elección. Los políticos llegaríamos a octubre destruidos porque la gente no nos va a querer votar. Nosotros no sabemos bien la realidad de la cosa, pero si de arriba lo están haciendo es porque algo hay, alguna trama extraña debe haber. Esto no se lo adjudico ni a la Presidenta, ni a los gobernadores. Hoy tendríamos que estar más en la lucha contra el mosquito, que es grave, y no le estamos dando la magnitud a la problemática. Todos los días aparece un infectado más… ¿los políticos que tenemos que hacer? Prestarle atención a las preocupaciones del pueblo, no estar fijándonos si vamos a elecciones o no. A mí me parece que después nosotros decimos “la gente no quiere a los políticos”, y tienen toda la razón del mundo. Yo me pongo del lado de la gente y soy un ciudadano más y me molesta cuando no nos preocupamos por el temario puntual que el vecino está exigiendo: seguridad, el tema de las enfermedades. Eso es lo que está primero.

LA AGENDA DEL GRACIELISMO EN SAN MARTÍN

Las imágenes de la revuelta en el sur del GBA parecen filtrarse entre Hamm, y la bandera argentina que decora su despacho, en el 2º piso del HCD. El tema lo agita. “Hace poco hicieron una reunión sobre la cuestión de seguridad en mi barrio, Villa Maipú. La hicieron en la Iglesia de San José con el cura, el presidente del foro, el presidente de seguridad de la municipalidad… y a mí, que soy vecino, tengo comercio en la zona, tengo 50 años en el barrio y no nací siendo concejal, me dejan de lado. Soy el Vicepresidente de la Comisión de Seguridad y la hacen con 20 personas, amigos, porque está todo bien. No, no está todo bien. Cuando te reúnas hacelo con el pueblo, escuchá dónde está la problemática de la inseguridad. No lo vamos a solucionar con esto, pero por lo menos veamos algo más positivo para la gente. No que ‘estamos de campaña política y a este no lo invitamos porque tiene otra camiseta’. Es un problema de todos. Ojalá todos los que fuimos votados por el pueblo podamos encontrar una solución entre todos porque sino la gente va a venir por nosotros”.
-Finalmente hay temas que son más ideológicos que otros. Algunos referentes hacen hincapié en la seguridad pero con mayor preocupación en la problemática sanitaria, la educación, en profundizar el tema habitacional. San Martín tiene un fuerte contrasentido social: históricamente es la “capital de la industria” y tiene casi un 50% de la población en niveles pobreza importante y otro tanto no menos importante en la indigencia. ¿Cómo se explica esto?
-En la Capital de la Industria hay zanjones con coches tirados hace 10, 15 años. ¿Y cómo, nuestros referentes políticos, el Intendente y otros, no se abocan a esa tarea? Saquemos los coches abandonados de esos lugares, por las infecciones, los problemas que pueden tener nuestros hijos. En estos momentos salen con murales para atacar el tema del dengue… muchachos, 10 años con los coches tirados donde se juntan las larvas de los mosquitos y todo eso. Bien dijo Graciela Caamaño en una reunión: “nosotros vamos a hacer campaña contra el mosquito, no campaña política”. Vamos a ponernos a trabajar. Vamos a estar sábados y domingos, todos los fines de semana con 200 ó 300 compañeros para juntar tachos, gomas, tirarlos en una esquina, que venga un camión, se lo lleve al CEAMSE y lo tape con tierra. Le vamos a dar repelente a la gente, trataremos de fumigar, entregarle folletos para que sepan cómo tratar el tema realmente, porque la gente no sabe. Esa es la mejor campaña política que podemos hacer. No queremos competir en TV o en los medios cuando hay temas puntuales como el que pasó anoche. Eso fue grave. Si la gente repite eso, esto se convierte en una anarquía, acá se perdieron las instituciones, se perdió todo. De una vez por todas empecemos a tomar el toro por las astas y cada cual en su lugar de trabajo colaboremos con un granito de arena.

-¿De quién es la responsabilidad de este desborde?
-De todos. Todos los políticos hacemos algo mal…

-¿De la clase política?
-De la clase política que hace mal las cosas… yo hace un año y medio que estoy en HCD. En ese tiempo hice casi 90 proyectos, entre ellos uno para colocar la comisaría 10º en Billinghurst. El proyecto se aprobó pero resulta que el expediente no sé dónde está, el ejecutivo que tiene que darle curso, no lo hace. Él prefiere pelearse con Stornelli, con Aníbal Fernández. Yo también me siento pueblo, vivo en San Martín y puedo ser una víctima como cualquiera. Yo no llevo custodia.

Las referencias al Intendente Ricardo Ivoskus aparecieron sólo con alusiones, sin nombre ni apellido. Las críticas al modelo comunal en materia de seguridad también aparecieron, y fueron recurrentemente el centro de la plataforma del FJPV.

-¿Más fuerzas federales significan más seguridad para usted?
-No. En San Martín hay cerca de 400 efectivos. La solución está en que los políticos que tienen más cargo tienen que pensar en una legislación para que el delincuente cumpla con la pena, para hacer un trabajo comunitario en las cárceles, no para que el preso tenga privilegios. ¿Y nosotros qué? Después salen y reinciden. Hagámoslos trabajar, con un sueldo y cuando salen tienen un pequeño ahorro para recomenzar su vida.

-Dengue, seguridad. ¿Qué más tiene el programa del Frente Justicialista para al Victoria con vistas al post 28 de junio?
-Decirte que puede pasar después del 28 en este país sería tener la bola mágica. Está muy inestable.

-Da la sensación de tener miedo…
-No, yo no tengo miedo. Si lo tuviera renuncio y me voy a mi casa. Simplemente estoy para cumplir una función. Quisiera que todos mis pares, todos los que estamos en política pensemos lo mismo y hagamos algo. Todo tiene solución y todo se puede hacer, pero hace falta voluntad.

-¿Dónde está la voluntad hoy para usted?
-Se consigue. Desde que estoy hace un año y medio hay cosas que la gente no sabe. Si entrás a la página web del HCD y te fijás, sabés qué concejales trabajan y cuáles no. Eso hay que castigarlo con el voto, pero también premiar al que hace algo. Ayer Crónica decía: “sensación de inseguridad, un muerto más”… “Un muerto más” es una sensación… ¡Pucha, es un muerto más! A mí me robaron tres veces, al HCD mismo dos veces.

-¿Ese es un caso más de inseguridad o es político?
-Es un caso más; entraron a robar en el municipio también. Es una sensación que vivimos todos, es algo serio. Y este gobierno, y la misma intendencia de San Martín juegan al límite. Hay que trabajar más con los temas que le importan a la gente, no se trata sólo de tapar un pocito. El pozo lo está tapando con la plata de los impuestos del vecino o con la plata de la coparticipación que le manda la provincia. El hijo del Intendente está pegando por todos lados “Lo que no se dice no es”. ¿Cuánto sale? ¿A un concejal le da el cuero para pegar en Bariloche o Mar del Plata? En todos lados afiches, en todos lados murales. Esas cosas me dan bronca. Iinvestiguemos a ver qué tienen, qué hicieron todo este tiempo y cómo se enriquecieron muchos.

-Esos documentos se fraguan. Hay algunos que le muestran una declaración jurada de bienes en blanco y no se puede entender tampoco. Después de años que andan en política…
-Sí, no se puede entender porqué se viene al HCD con las manos vacías y se va con las manos llenas. Yo antes de asumir, me compré un cochecito 0 Km. Pero antes de asumir, con mi comercio y mi plata. Otros entran con los pantalones rotos y se han ido con un 0 Km. El pueblo está cansado de toda esta pantomima. La gente paga, paga y paga. ¿Y qué recibe a cambio? ¿Recibe salud, educación o seguridad? No reciben nada.

-Usted es del ala de Graciela Camaño, peronista y, de alguna manera, cercana a los Kirchner. ¿Qué siente cuándo su presidenta peronista prioriza la posibilidad de ser representada de manera testimonial por un no peronista, en este caso el Intendente?
-Esperamos ser escuchados, porque hemos ganado la presidencia del partido en San Martín. Sino es todo un potpurrí, toda una cosa testimonial, toda conveniencia. Hay que jugar a la conveniencia del pueblo, eso es lo más claro. Pero acá tienen un concepto muy equivocado, entonces, el hombre se va a arreglar con el hijo porque lleva el mismo apellido. Pero que el hombre ha estado en distintos lugares políticos, sí. Eso es no tener conducta firme en un partido político. Creo que hay que ser leal a la conciencia. Si a mí me votan por ser peronista tengo que seguir siendo peronista hasta el último día de mi mandato. Después de ahí veo lo que hago. Yo soy peronista, tengo que seguir respetando las banderas peronistas y el voto de la gente. Si están los que se pasan de rosca por una pequeña moneda, se pierde la dignidad, se pierde todo. Entonces no hay partido político, no hay nada.


Entrevista: Aldo Ferrante

“Podemos ser los custodios de la plata del vecino”



El principal referente del partido fundado por los Rodríguez Saá y ex hombre del PRO, apoya la campaña en mejorar la administración del dinero público para aumentar la inversión en obras públicas. No se muestra opositor a Hugo Curto pero tampoco ahorra críticas a la gestión. Un diálogo político centrado en el distrito y un poco más allá.

“Yo soy un tipo que no necesito de la política. Puedo vivir bien sin trabajar y no tengo ningún tipo de problema porque gracias a Dios me hice una fuente de ingreso buena”.
Antonio Piperata dice las cosas de frente. A los 56 años, militante desde los 18, fue dueño de tres restaurantes en Necochea, periodista en La Plata, escritor de libros sobre política, lo persiguieron ideológicamente y vistió la camiseta del peronismo en varios espacios reciclados del PJ. Con tal foja de servicio, no esconde sus pensamientos entonces. “En Necochea seguí logramos tres intendentes justicialistas. Después, cuando subió un radical dejé de militar y me empezaron a hacer la guerra, en lo comercial sobre todo. Más tarde por cuestiones familiares y políticas me vine de nuevo a Tres de Febrero. Acá no quise entrar más en política porque ya estaba como cansado”.

El paréntesis militante fue breve porque lo fueron a buscar desde el PRO. Es un absurdo teórico que un movimiento nacional y popular se enrosque con una de las familias más representativas de la oligarquía, pero en la práctica el PJ es un partido conciliador de clases. Aquél famoso “50 y 50” por el que bregaba Perón en el reparto de la riqueza fue una pretensión liquidada en 1955 por el golpe de la Revolución Libertadora, una revolución cuyo componente social era el mismo al que pertenecen los Macri y que siempre representó – profundizándose en los procesos dictatoriales siguientes – los intereses del establishment.


-¿Qué puntos en común encontró entre el peronismo y el PRO?

-Yo era la pata peronista del PRO. El peronismo en sí es muy amplio. Va desde la extrema izquierda a la extrema derecha.


-¿No es un problema que tiene el peronismo esa amplitud ideológica?
-Perón fue un líder indiscutido. El sabio dedo de Perón no se puede equiparar y lo quisieron heredar muchos, y todos los que quisieron heredarlo fracasaron. Perón hablaba muy fácil, lo entendía todo el mundo. No era como Alfonsín que empezaba a hablar de cibernética y el pueblo se quedaba con la boca abierta. Era un orador excepcional pero de las capas medias para abajo no lo entendían. Perón se entendía y además era profundo.


-Pero en definitiva, ¿qué lo sedujo del PRO?
-A mí no me sedujo. Yo era la pata peronista del PRO acá. Me gustaba porque era gente joven, gente que aparentemente no era corrupta, que no andaba en la parte mala de la política. Pero me desilusionó totalmente.


-¿Por qué?
-Porque resultó que sí, me di cuenta de que no era gente buena. Tienen empleados de Curto a los que les paga un sueldo por cambiar lamparitas y nunca cambiaron una… pero yo no estoy en contra de Curto. Yo a Curto lo considero el mejor intendente desde la época del proceso hasta ahora. Ahora, el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.


-¿Qué me quiere decir con eso?
-Que Curto tiene mucho poder…


-O sea, que es corrupto porque tiene el poder…
-No, no, no…quiero decir que al tener mucho poder y mucha gente que lo rodea, no es tan santo. Si Curto tiene el poder absoluto dentro del HCD, en realidad puede hacer lo que quiera. Aparte él no puede estar en todas, lo que es lógico, porque cuando uno delega se le escapan un montón de cosas, y al no haber alguien que lo controle se le escapan muchas cosas más.


-¿El problema es el entorno entonces, no Curto?
-Creo que el problema es el poder absoluto y en el HCD hace lo que quiere. En la última rendición de cuentas prácticamente nadie le cuestionó algo, todos levantaron la mano, inclusive el PRO. El único que le hizo la discusión en algún momento fue el ARI. De pronto, si podemos meter concejales nosotros, podemos ser los custodios de la plata del vecino aunque suene recontra gastado.


SOBRE SU AMOR A SAN LUIS Y SOBRE POLÍTICA TAMBIÉN


-¿Cómo ve la relación candidato-vecino?
-Hay una vieja costumbre, cuando el edil llega a edil, se olvida del que lo votó. Empezando por los del PRO. Por mi parte, primero y principal voy a intentar la mayor cantidad del tiempo en la calle, el menor tiempo posible en mi casa y preguntar cuáles son los problemas que tiene la gente.


-¿Cómo lo convenció Rodríguez Saá para volver a la política?
-Me llegó una invitación, hace unos seis meses atrás, para participar de un congreso peronista en San Luis y me fui con el Motor Home que tengo. Allí me presentaron San Luis… maravilloso. ¿Por qué me fui con la casa rodante? Me quedé un mes allá. Quería comprobar por mí mismo si realmente no había ninguna villa miseria, si realmente en los barrios la gente pagaba sus casas a 60 pesos por mes y si realmente tenían un colegio cada diez cuadras, si había WI FI en todos lados… ¡Y es verdad! O sea, ¡miré debajo de la alfombra y es verdad! Entonces me empezó a gustar la idea de traer San Luis y acepté la coordinación del partido en Tres de Febrero.


Piperata abrió la unidad básica en nombre de Otro País es Posible. Allí se reúnen para hablar con la gente y fijar la prioridad de las problemáticas, entre otras cosas. “Empezamos cuatro personas y ahora somos más de 35”. De alguna manera adjudica esa especie de “triunfo” al líder de la agrupación. El candidato señala: “Mirá, yo trabajé para mucha gente, inclusive para Menem en su momento y cuando hablaba de Menem o cuando hablaba del PRO, de Mauricio Macri, tenía gente a favor y gente en contra, pero de Rodríguez Saá no tiene gente en contra, no lo cuestionan”.


-¿Cuáles son las principales propuestas de Otro País es Posible?
-Principalmente cuidarle la plata al vecino.


-¿Cómo se le cuida la plata al vecino?
-Con control. Yo manejo un grupo de gente que me asesora en distintas áreas, un equipo que formé antes de Otro País es Posible que se es la ATC, Acción Transformadora Comunal. Ellos son los que dicen cómo se hacen las cosas, cuánto valen, cómo se pueden hacer, entonces cuando veo que me quieren cobrar de más digo, ‘no, pará, esto se puede hacer de otra manera’.

-Control del dinero público. ¿Qué más?
-Yo soy Maestro Mayor de Obras, puedo tener infinidad de proyectos en obras públicas.

-¿Y qué es lo que anda faltando para usted en Tres de Febrero en ese aspecto?
-Andá a un hospital y te vas a dar cuenta. Faltan muchas cosas. Si bien no está tan mal, faltan cosas. El asunto no es que falte, es que sobre. Porque si vos con diez vas a comprar antibióticos y no van a faltar, con veinte te van a sobrar… no sé si me explico. De pronto, con diez pesos tapás un pozo y te sale cinco, entonces con diez tapamos dos pozos. Y si no hay agujero para tapar entonces esa plata nos va a sobrar para hacer un montón de cosas más. O sea, la plata nunca sobra. Si vos podés llegar a captarla para otras cosas, podés hacer un montón de inversiones, podés llegar a hacer un San Luis en Tres de Febrero.


-Insiste con San Luis…

-Hay que hacer un parque industrial en Tres de Febrero.


-¿Dónde lo haría?
-Supongo que habrá terrenos, en algún lado hay terrenos.


-¿Y los espacios verdes de la Capital del Deporte?
-Bueno, hacemos un parque industrial y hacemos espacios verdes también… antes de ser potreros… si hasta Perón cambió, el propio peronismo cambió. La famosa marchita era ‘combatiendo al capital’ y después la cambiaron por ‘compartiendo el capital’. Al capital no se lo combate hay que compartirlo, hay que hacer como hace San Luis, que tiene las industrias más grandes y comparte, entonces podés hacer lo que vos quieras. ¿Cómo vamos a sacar la industria si con la industria vivimos? San Luis no tiene desocupación…


-En San Luis hay conflictos laborales por despidos. Digamos que tampoco San Luis puede abstraerse de la crisis internacional…
-Conflictos laborales hay en todos lados. Nosotros tenemos un problema grave a nivel país. Y es que la industria nuestra no sirve.


-Recién me dijo que con la industria vivimos…
-Mientras China te manda una camisa, nosotros no podemos fabricar ni el botón de la camisa. Es decir, por el mismo precio que nosotros fabricamos el botón ellos te mandan la camisa. O sea, la competencia es prácticamente nula, es imposible. Así con la parte automotor, con otros sectores. Prácticamente subsidiamos la industria y matamos al campo. China no tiene campo y necesita comer.

-Sí, se subsidia al capitalista con la plata del trabajador. La concepción de “compartir el capital” parece ser sacarle la plata al que la necesita en lugar de que la ponga el que la tiene.
-Yo digo, hay que fomentar el campo y decirle ‘flaco, te voy a cobrar el 30% de retenciones pero vos cuánto me sembrás, ¿un millón de m2?, bueno, sembrá un millón quinientos’. Entonces no vamos a combatir al campo para que siembre menos.

-Volviendo al distrito, uno de los puntos a mejorar aunque usted no lo considera necesariamente un punto flaco, es la obra pública. La Autovía es un proyecto de los más controversiales en Tres de Febrero. ¿Qué opinión tiene al respecto?
-¿Cuál Autovía?

-La de Ciudad Jardín, una arteria que supuestamente alivianaría el tránsito en la zona pero que los vecinos consideran perjudicial en lo ambiental y por ende en la salud.
-(…) Honestamente, no estoy en el tema.

-Es un acuerdo entre el municipio y la Citroen-Peugeot. Está muy cuestionado el presupuesto para su construcción, además. Ya que usted me dijo que con lo que cuesta un kilómetro de calle acá, hacen cinco en San Luis, bueno, le pregunto por el tema.
-Cada vez que acá se hizo una autovía siempre hubo un montón de gente que dijo que no. Empezando por la 25 de Mayo, el ensanchamiento de la General Paz…

-Está bien, pero esto es otra cosa.
-Sí, pero a lo último se dan cuenta de que sirven estos proyectos. Igualmente, hay que ver qué es lo que afecta. No estoy al tanto, pero me voy a interiorizar. No lo había leído en ningún lado.

LA CAMPAÑA
-Una característica de la campaña de Otro País es el sorteo de un auto por mes entre sus afiliados. ¿No es contradictorio “otro país posible” con una práctica vieja y casi clientelística de ganar una persona por una rifa y no por la idea?
-Hay algo que me caracteriza: yo digo la verdad a cualquier costo, mi verdad, por supuesto. Yo te digo como yo la veo: todos los partidos políticos regalan desde el choripan y la gaseosa…

-Ese es el punto. Quieren cambiar la política y recurren a métodos clásicos…
-Es que no lo vas a cambiar lamentablemente porque está instalado. Y nosotros tenemos que hacer lo mismo, no nos queda otra. Está instalado. Preguntale a cualquiera cuánto cuesta poner volantes, afiches… es un montón de guita. Te sale más barato regalar el auto.

-¿Pero ustedes compran autos todos los meses?
-No, no pará. Son dos por mes y si te lo sacás. Uno para el afiliado y otro para el que lo afilió.

-¿Y si gana uno usted?
-El único que no corre en esa soy y. Si el auto lo gano yo o alguien que afilié yo, lo dono a una institución de bien público para que no haya suspicacias. Si me meto en política es porque es una pasión, no es ni para ganar plata porque no me hace falta, ni para… a esta altura del partido qué puedo esperar, a presidente no voy a llegar, a intendente tampoco. Yo siempre estuve en la política, me gusta y tengo tiempo para la política. Me hago mucha mala sangre pero eso me mantiene vivo.

-¿Cuál es su ambición?
-Por ahora es llegar a concejal, después vemos. Todos tenemos ambiciones en la política. El tipo que te dice que no la tiene es un tremendo mentiroso. Mis negocios fueron fructíferos. Yo agarré negocios que no administraban ni las moscas y al poco tiempo eran líderes, hacían “desastres”. Y yo siempre dije una cosa: la Suerte es ir, comprar un billete de lotería y ganarte la grande. Lo demás es trabajo y esfuerzo.

-¿Y la política qué es?-Es trabajo y esfuerzo, aunque algunos se sacaron la grande y no saben lo que es una esquina.

Entrevista: Aldo Ferrante

¿Por qué bancar otro fraude?

"Cuando la necesidad es grande hasta el santo desconfía", decían las abuelas. Y en este caso, la necesidad de poder establece mecanismos electorales nacidos con fórceps de acuerdo a la conveniencia de turno. En ese marco, el electorado, o sea nosotros, tenemos que prestar especial atención al desarrollo del proceso para dar un salto de calidad y pensar bien qué es y por qué es lo que estamos votando.

Hace dos años, las elecciones terminaron por consumar en el vecino una mezcla de fastidio, frustración y hartazgo. Entre largas colas, impuntualidad, desprolijidades, listas colectoras y boletas faltantes, un intenso sabor fraudulento depositó a Crisitina Fernández de Kirchner en el sillón supremo de Casa Rosada.
El desarrollo social, económico y político, hasta hoy embebido de las contradicciones capitalistas, decidió a los Kirchner a inventar una salida para seguir comandando el país.
Primero adelantó las elecciones "no como signo de fortaleza o debilidad, sino de racionalidad" (1) para “evitar que el proselitismo canse a la gente”. Una rareza, si se tiene en cuenta que el matrimonio K chicaneaba desde la tribuna pública, hace apenas un par de años, a Mauricio Macri y Jorge Telerman por el adelantamiento de los comicios en la Capital Federal en base a un supuesto temor a la derrota. Ahora utiliza el mismo recurso.
Segundo, profundizó el método electoral oscurantista de las listas sábanas con una herramienta por demás abusiva, insultante y de neto corte fraudulento que no debiera pasar desapercibida entre el electorado, sobre todo el del conurbano: la candidatura testimonial. A través de esta “idea” un intendente, un gobernador o un funcionario de alto perfil mediático ocupará los lugares de privilegio en las listas oficialistas para luego no asumir. Es decir, uno compra un chupetín de cereza y cuando lo abre es de brea. O, parafraseando una imagen popular, abajo del cordero está el lobo.
Que se entienda bien: no se trata de que propongan hombres y mujeres probos al frente de la lista, porque de hecho se trata de los mismos nombres que construyeron y sostienen esta realidad y que vienen de larga data al frente de los municipios y gobernaciones. La cuestión es lisa y llanamente la maniobra vejatoria al intelecto del ciudadano.
Hay que sumar, sólo sumar. Las sábanas, las colectoras, las internas que significa votar peronistas, ex peronistas, peronistas disidentes, PROperonistas, radicales peronizados o esKaneados; ahora las listas testimoniales. Y por si fuera poco en esta oferta única para seguir metiendo la mano en “la cartera de la dama y el bolsillo del caballero”, están las listas que se podrían denominar “caseras” (2). Son las listas que complementan la sábana y que concienzudamente colocan a la cabeza a buena parte del árbol genealógico del candidato testimonial. Entran en esa especie, hermanos de, cuñados de, esposas de, primos de, e hijos de.
Con ese panorama a la vista, la modernidad aplicada con sus nuevas tecnologías a la cosa electoral, además de mejorar las condiciones para la estafa no deja escapar en nada el carácter feudal de municipios y provincias donde los apellidos se erigen en impolutos sinónimos de gobierno, más allá de partidos transformados en meros sellos, partidos reciclados en nuevas siglas o partidos “partidos” en mil pedazos que luego se unirán a metros de la llegada en honor a lo que dé.
La estrategia mediática contemporánea imprime giros actorales a discursos vacíos de programa, le mete glamour a la dialéctica continuista de los fracasos, ocultando cómplicemente la incapacidad de los repetidos candidatos de la burguesía local para atacar los males de larga data que arrecian en la sociedad, casualmente o no tanto, durante un tiempo que les pertenece, tiempo que es mudo testigo en los fríos despachos pero irascible si de acompañar la cruda realidad se trata.
Para asegurase el enquistamiento en el poder, entonces las dinastías. Y entonces los entuertos, que con apenas levantar la mano cobran estado de derecho aunque le resten representatividad al mandato popular. Es el poder de la mayoría automática y el quórum propio, dicen.

Por casa, ni fu ni fa

Contra lo que hubieran apostado muchos, Hugo Curto no salió corriendo a imprimir boletas con su nombre. El intendente de Tres de Febrero es de los que considera que no está plebiscitándose la gestión local y que no tiene sentido subirse a un mecanismo que no está bien visto por la opinión pública. Además, su mujer, Marta Burgos, es quien debe renovar el escaño logrado en 2005. Por otra parte, bastante trabajo tiene en el armado del justicialismo local donde los puntos de fuga – aparte del ala disidente y de Otro País es Posible – también se ubican en el frente que opera el súper enemigo José Valle.
En San Martín las condiciones para la candidatura testimonial no están del todos dadas. El kirchnerismo anda con paso de cangrejo al ritmo de su desangrado. El sector liderado por Graciela Caamaño no puede esperar que la jefa del peronismo local sea punta de lanza porque ya es Diputada Nacional y presentarse a nivel territorial sería dejar en blanco una banca en un espacio clave de cara al día después de las elecciones. Al cierre de la presente edición de PLAN B, se hablaba de un acuerdo con Gabriel Katopodis para que sea el hombre de Amado Boudou, titular del ANSES, el número uno en el distrito.
Es que Ricardo Ivoskus pone fichas en su hijo trotamundos, Daniel Ivoskus. El autor de “Vivir Conectados” es, por peso específico, el sucesor natural del ex ARI y el 28 de junio va como cabeza de lista. Igualmente los coqueteos y la primavera con el gobierno siguen viento en popa. “Nosotros tenemos nuestro partido Poder Vecinal, estamos en el Frente San Martín con Honestidad y Trabajo. Mantenemos una muy buena relación con el gobierno nacional, estamos trabajando en conjunto en muchos proyectos y vamos a seguir en esa línea”, señaló el Intendente a periodistas de un portal de noticias del conurbano (3). Está claro que la confianza en el triunfo le da aire al jefe comunal para seguir siendo K sin serlo del todo. Hay implícito un juego de necesidades mutuas entre Estado central y el distrito: el polo industrial San Martín fue elogiado por la presidenta durante la EPSAM ’08, y puede convertirse en autoinmune a la crisis con o sin tutela de Cristina... a modo de especulación teórica.

De elecciones y perspectivas

Politiquería al margen, la crisis está y trasciende a la clase dirigente. Las patronales nacionales y multinacionales donde sea que estén radicadas no pertenecen a un universo paralelo. Si no se las salva con fondos públicos (por caso, la caja jubilatoria) entonces se van y dejan el tendal de despidos, y que se los cargue a quien les quepa y se la banque.
El tema no es salvarlos a ellos, los dueños de la crisis. La crisis la tienen que pagar los capitalistas, verdaderos forjadores de un régimen agotado. La tarea del trabajador es pelear contra los despidos, las suspensiones, las persecuciones, y si lo dejan a libre arbitrio del destino, entonces que el destino sea ocupar y producir por mano propia.
De un lado y del otro en el dique electoral hay más de lo mismo. Repitiendo el concepto del número anterior, el adelantamiento de las elecciones responde al contexto explosivo de una situación que está haciendo agua por donde se la mire. El gobierno no aceptará bajo ningún punto de vista afrontar los costos sociales del segundo semestre por sí solo. Sabe que las legislaturas quedarán repartidas y hasta casi polarizadas, en función a la real extracción política de las fuerzas en pugna. Para los Kirchner es una elección plebiscitaria y de su resultado y el desarrollo social posterior depende la finalización en tiempo y forma de su mandato. Para la oposición se trata de una oportunidad para tomar el control y dejar en jaque al matrimonio presidencial.
Sin embargo, la solución de ambos bandos está en el FMI. Ni los propios progresistas pueden negarlo dada el acta acuerdo que firmara la presidenta tras la reunión del G-20 en Londres, resoluciones entre las que figuró “la inyección de un billón de dólares adicional a la economía global, a través de diversas medidas, que generará una liquidez de US$ 750 mil millones al FMI y la emisión de US$ 250 mil millones en Derechos Especiales de Giro. El paquete concede 50 mil millones de dólares para los países más pobres, pero sólo para líneas comerciales” (4)... ¿Otra vez la misma película que nos obligaron a ver desde 1976 para acá?
Aunque la salida de este régimen sea un clásico, está demostrado que la taquilla es para los mismos de siempre. No hay que desestimar la oportunidad histórica de pensar otro final. El 1º de mayo es una buena ocasión para imaginar juntos ese salto.
 Referencias:
(1) Agencia NOVA, 17/03/09
(2) Prensa Obrera 1079, 16/4/09
(3) 24CON.com
(4) Clarín, 04/04/09


Esta nota fue publicada en el periódico "Plan B, la alternativa barrial", en su edición de abril 2009
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